"Libertad"- Tomás Derrossi




                                                                
            
LIBERTAD

                     

                              

Todos escuchan a María con atención, es nueva en este lugar, y está contando cómo y porque se mudó a este lugar tan apartado. Es raro que llegue gente nueva a quedarse, la mayoría que viene, se va al cabo de unos pocos días. María tiene algo especial, es muy interesante, la gente está escuchando su historia.
Ella se levantó temprano, intentó hacer el menor ruido posible para no molestar a su prometido Julián, que aún dormía. Él normalmente se levanta más temprano que ella, pero era martes, el único día en el que María trabajaba. La joven, con tan solo 27 años, era profesora de cívica en un secundario, en el cual tenía un solo día de trabajo y unas pocas horas, ya que solo daba clases a tres cursos. Vivía a unos cuantos kilómetros del colegio. En silencio, desayunó un café con una tostada y rápidamente fue a tomarse el colectivo para no llegar tarde.
 Era nueva en el secundario, los alumnos no se comportaban, y no tenía relación con otros profesores. No le gustaba trabajar allí, pero sentía la necesidad de hacerlo. Detestaba que Julián la mantenga y la trate de menos por no trabajar. Si era por él, ella solo debía estar en casa realizando las tareas domésticas y encargándose de que todo esté  listo para cuando el volviese de su trabajo, que para su futuro esposo, el de él si era un trabajo serio. Estás eran las actitudes que volvían loca a María, pero tenía que hacerlo, Julián era lo que más le importaba, nunca dejaría que por caprichos el estuviese insatisfecho, no podía tirar la relación a la basura. Hasta su padre, Oscar,  le dijo que debía casarse y darle hijos, que era el único hombre que iba a tolerarla, amarla y era capaz darle techo y comida. Oscar también mantenía su postura en contra de que ella trabaje, ni siquiera estaba de acuerdo en que realice sus estudios. Era innecesario, su futuro marido ya le daba lo que ella necesitaba.
  Así era el día a día de María, ella no se quejaba, tampoco estaba satisfecha. Sentía que necesitaba hacer algo, pero no sabía que podía hacer alguien como ella, lo único para lo que se veía capaz era para dar clases de cívica, por ello tampoco se esforzó en modificar su vida, que creía que era la más normal.
 María continuaba con su vida, nunca imaginaba lo que estaba por pasar. Era un martes cualquiera, acababa de llegar al colegio. En la sala de profesores, escuchó que en la cuarta hora, mientras ella debía dar clases, iba a haber una jornada, en la cual todos tenían que subir al gimnasio, y se iban a tratar diversos temas, como la violencia de género. No le gustó la idea, ese día iba a tomar una prueba importante, pero no podía hacer nada al respecto, así que la postergó para el próximo martes. Era impensable que todo cambiara de esta manera. En la jornada estaba a realizando actividades con algunos alumnos, hasta que vió algo que la dejó helada y terminó con su vida.
María continúa narrando el motivo de su llegada. Ahora mismo cuenta que su prometido la golpeó una vez, solo por hablar con otro hombre. También está diciendo que Julián se enojaba si no estaba lista la comida cuando él llegaba, y que había días en los que se veía forzada a tener relaciones sexuales. Pobre chica, que sería de ella si nunca hubiese estado presente en esa jornada, si nunca hubiese sabido lo mal que estaba lo que Julián le hacía.
María salió corriendo, abandonó el colegio y volvió a su casa, sabía que Julián no iba a estar allí, iba a tener tiempo para estar sola y pensar. No necesitó tiempo, al cabo de 5 minutos ya sabía lo que iba a hacer. A su prometido, a su familia, todo lo que ella conocía lo dejó atrás, no quería estar ahí, quería irse lejos, y eso hizo, sin dudarlo. Salió de la casa, sin saber todavía a donde ir. Lo primero que se le ocurrió fue ir a la estación de trenes. No le importó a donde iba, vió un tren y se subió, tenía un poco de plata con ella, también tenía sus tarjetas de crédito, algo podía hacer, aunque sea por un tiempo.
 Ella esta acá, no estoy seguro si sabe perfectamente donde se encuentra, ya contó su historia, está anocheciendo y la gente está volviendo a su casa. No tiene donde quedarse, en mi casa hay un cuarto libre, le voy a ir a preguntar si quiere quedarse en él, por lo menos por esta noche.
 Aceptó mi oferta, ya debe estar durmiendo, hace una hora terminamos de cenar. La cena fue incómoda, duró aproximadamente media hora, y  María solo fue capaz de decir tres palabras, “me siento libre”.

Comentarios

  1. El tono y los modos del narrador se quedan en el decir pero no alcanzan a contar. Narrar no es decir lo que pasa sino hacer que pase. Repensar extrañamiento y artificios; qué recursos te ayudarían a dotar el relato de intencionalidad estética. Además, el cambio abrupto de la protagonista no resulta verosímil.
    Si bien hay un intento de romper el tiempo lineal, no lo lográs porque el pasado se introduce como racconto no como flashback.
    Rever tiempos verbales, puntuación, construcción de párrafos, concordancia, vocabulario.
    Nota: 6 –

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