"Inconscientemente consciente" - Miguel Vardé
Un sábado de invierno a la noche, una joven
huye y se esconde en una valija repleta de cartas.
Analia tan tranquila como siempre, se
levantó un jueves por la mañana y se dirigió a la casa de su tío, el cual se
estaba por casar (en menos de una semana aproximadamente). El tío muy
emocionado la recibió con un fuerte abrazo y un beso en el cachete.
-
Estoy muy alegre de verte Analia. ¡Estas cada vez
más grande y siempre con esa bufanda color almendra, que te acompaña a todas
tus aventuras desde chiquita! - dijo el tío.
-
Sí, es un detalle muy lindo que la hayas regalado
cuando nací, yo también te eche de menos querido tío - le respondió Analia con
una sonrisa en la cara (remarcando sus cachetes bien rojizos).
-
No me agradezcas. Pero necesito pedirte un favor
muy grande - dijo él, con una voz preocupante.
-
¿Qué necesitas? Estoy dispuesta a ayudarte con
cualquier cosa, como siempre - respondió Analia muy tranquila
-
Necesito que vayas al pueblo de Gouffre Vergesh y
me consigas unas cartas muy valiosas, para regalarle a mi mujer. Pero ten mucho
cuidado el viaje, es muy peligroso y va a estar lleno de peligros ¿Estarías
dispuesta a hacer eso por mi? - dijo el tío.
-
Sin duda, mañana al amanecer salgo para allá -
dijo ella muy decidida.
Como había prometido, Analía se levantó al
día siguiente y marchó para el pueblo de Gouffre Vergesh con su mochila y su
respectiva bufanda color almendra.
Cuando estaba pasando por el primer pueblo,
antes de llegar a su destino, decidió descansar en una casita que parecía estar
abandonada. Todo estaba perfecto, hasta que oyó unas voces las cuales le decían
constantemente que no siguiera con su viaje porque la muerte la iba a
perseguir por el resto de su vida. Pero ella sin ningún tipo de miedo siguió
con su travesía en busca de lo que le había prometido a su tío.
Luego de pasar por la segunda ciudad, (que
estaba rodeada por montañas) ella logró encontrar un hueco entre estas para
poder cocinarse algo porque el hambre la estaba matando. Cocinó con lo que
pudo, pero a fin de cuentas, el hambre desapareció.
Luego de comer, mientras caminaba por las
montañas, ella logró observar una sombra la cual le pareció muy extraña. Decidió acercarse a ver que era.
Una vez muy cerca de la silueta, esta se desvaneció, dejando caer un papel
quemado en el suelo. Dicho papel decía: “ya es muy tarde para arrepentirte,
ahora sufrirás las consecuencias”.
Analía, luego de haber leído lo que decía
ese extraño papel, lo ignoró y pensó que se estaba volviendo loca o que
simplemente se le había caído a un extraño hombre por ahí. Este acontecimiento
no la freno y siguió con su viaje sin importar lo que había escuchado y leído.
Además, solo le quedaba una ciudad por recorrer para llegar a su destino. Pero
por cada paso que daba, el miedo le iba empenzando inundar su cabeza de malos
pensamientos. A pesar de todo, ella
siguió. Siempre tuvo un espíritu muy fuerte y estaba dispuesta a cumplir lo
prometido.
Casi al final de llegar a su destino, todo comenzó a empeorar cada vez más, hasta el punto que cuando llegó al “supuesto” pueblo de Gouffre Vergesh, se encontró con
que no había nada, ni siquiera una casa. Dicho pueblo parecía nunca haber
existido, en lo más mínimo.
Esto la puso a reflexionar por horas. Ella
nunca había escuchado nombrar dicho pueblo, pero su tío le había dado el mapa
para llegar hasta ahí, así que no podía ser. Pensó que se había equivocado en
algo mientras viajaba.
Pero ocurrió algo que llamó su atención.
Comenzó a ver cartas similares a las que su tío le había nombrado, en el suelo
y ya que no sabía donde estaba, decidió seguirlas hasta ver a donde llevaban.
Caminó varios días por lugares que nunca se hubiera imaginado que existían. Hasta el punto que dejaron de aparecer cartas y se encontró una valija de cuero, bastante vieja
y de color turquesa.
Por el miedo a lo desconocido y no saber
dónde está, pensó en meterse dentro de esta. Con el fin de acabar con su
sufrimiento que le comía la cabeza.
Una vez dentro, la valija se cerró sola y
observó una carta al fondo de esta, que parecía estar escrita por su tío. Esto
la desconcertó mucho.
Analía recordó que cuando era muy chica, su
tío le había enseñado a leer y escribir y gracias a esto reconoció su letra al
instante. También notó algo muy característico de él, que era equivocarse la “z”
por la “s”.
La joven, al leer la carta quedó asombrada,
dura, sin capacidad de moverse y no sabía qué hacer. La carta decía: “gracias
por siempre escuchar lo que te dije, pero ahora no va a ser mi vos la
que te diga qué hacer”. La joven muy confundida no sabía qué hacer y intentó
escapar, pero fracasó.
Ya casi sin fuerzas, la joven apenada,
decidió acabar con su vida, con la bufanda de color almendra, que le había
obsequiado su tío al nacer y siempre la acompañó.

Falta la ilustración.
ResponderEliminarPlanteás una idea sencilla y clara, bien hilvanada a medida que avanza; sin embargo, los hechos suceden y se resuelven con una facilidad que resulta ingenua y previsible.
No das con el tono narrativo adecuado y predomina el decir. Por esto, no logra conmover ni involucrar afectivamente al lector. Es pobre el uso estético del lenguaje. La transformación de la realidad narrada no resulta creíble. Aún queda pendiente comprender y poner en uso el discurso literario.
El tiempo es lineal.
Rever construcción de oraciones, conectores, locuciones pronominales, tiempos verbales, puntuación y párrafos, rayas de diálogo, vocabulario, ortografía (faltan muchas tildes). Inapropiado uso de párrafos centrados.
Nota: 5