"Fugitiva" - Sofía Cueto
Una, dos, tres palizas. Golpe tras golpe se escucha el cristal caer
sobre el suelo. Con lágrimas que le cubrían la cara vuelve a pegarse, cada vez
con más intensidad. No quería ver de nuevo ese rostro en el espejo, la ponía incomoda
y le generaba desagrado; estaba mal que ella fuera así y no lo iba a aceptar
nunca. En medio de la desesperación recoge un pedazo de vidrio y con fuerza lo
desplaza lentamente sobre sus brazos. Antes de entrar en razón de lo que estaba
haciendo, cae al piso.
Entra una mujer desesperada a gran velocidad que al ver sangre
desparramada por toda la habitación, se detiene. Sin moverse, la cara de
agitación se convierte en una expresión de temor y angustia. Con los ojos
llenos de lágrimas llama a la policía y con rapidez dice - “Es mi hija Kristel,
no se mueve y está rodeada por un charco de sangre. Por favor vengan rápido.”-
Tartamudeó Diana mientras la voz se le resquebrajaba cada vez más.
Días después Kris seguía inconsciente en el
hospital, su mamá se quedaba con ella todos los días e Iván, su mejor amigo
desde la primaria, la visitaba cuando salía del colegio y pasaba las tardes
junto ella. Siempre le llevaba algo nuevo para hacer que se despierte, cosas
que sabía que le gustaban, como los discos de Los Beatles, chocolates, juegos
de mesa -sobre todo rompecabezas-, hasta miraban sus series y películas
favoritas. También le recordaba momentos que habían pasado juntos, como aquella
fiesta de Halloween del año pasado en la que su mamá la castigó por estar
hablando cerca de una compañera.
-“Al principio todo el barrio se distanció de
ustedes; pues no es normal que dos personas del mismo sexo estén hablando tan
cerca. Recuerdo que las mantuvieron lo más separadas posibles para evitar que
confundan sentimientos. Creo que fue una decisión muy estúpida, ustedes no
podían controlar lo que sentían. Cada vez que me acuerdo de ese día me invade
un mar de angustia, no paro de pensar en todo lo que pude haber hecho para que
las cosas pudieran ser un poco diferentes.” – Se quedó en silencio un rato y
después agregó – “Se lo mucho que te odias por ser así, por ponerte nerviosa
cuando hablas con chicas, y no con chicos. Y por tener sentimientos por Nadia
cuando estaba viva. Nunca me dijiste esto pero podía notar las constantes ganas
que tenías de cambiar quien sos para poder ser como el resto….Ojalá algún día
comprendas que los demás son los que se equivocan, no vos.”
Iván visitó a Kristel en la tarde siguiente.
Estaba teniendo un buen día, había aprobado dos evaluaciones para las
que no había estudiado demasiado y tenía la esperanza de que su amiga se
despierte después delo que le había dicho la noche anterior. Estaba caminando
por el pasillo, dirigiéndose hacia la sala en donde se encontraba Kris. Antes
de sentarse junto a ella, escuchó que el doctor de su amiga le estaba haciendo
preguntas a Diana sobre el día en el que Kris intentó suicidarse, ya que aún no
se conocía su causa. Diana le confesó que en la mañana de ese día estaba
hablando con una de sus amigas del club de lectura en la cocina de su casa.
Ella le hizo unas preguntas sobre la orientación sexual de su hija ya que le
habían quedado algunas dudas después de aquel incidente del año pasado. Diana se
sorprendió al oír la pregunta y con un tono alarmante le contestó - “¿Cómo
puedes pensar que a mi hija le atraen las mujeres? A ella solo le gustan los
hombres, lo que pasó aquella noche fue culpa de la otra chica, Nadia. Yo nunca
educaría a mi hija para que sea lesbiana. Yo le he enseñado a amar a la gente
correcta y con elevados valores morales. Ojalá más gente pudiera comprender que
mi hija es normal.”
Minutos después se oye un pitido constante proveniente de la sala de
Kris. Diana, se acerca con rapidez y se queda mirando a su hija mientas sus
ojos se llenan de lágrimas, Iván, por su lado, observa la situación en estado
de shock. De repente un cuerpo casi transparente emerge del interior de Kristel,
delicadamente dirige su mirada hacia su madre y mejor amigo, ambos llorando
junto a ella. Se desplaza con lentitud hacia el vidrio que se encontraba
delante suyo y observa su reflejo con una leve sonrisa en el rostro, de repente
otra figura aparece a su lado, al principio no supo distinguir quien era pero
después de unos segundos logró ver la cara de Nadia, tan dulce y con una
sonrisa que nunca desaparecía. Luego de unos segundos de silencio, Kris dice - “Finalmente estamos
juntas otra vez” - mientras se sonroja.
Nadia sabía lo que Kris había sacrificado para llegar hasta ahí y era la
única que comprendía como se sentía cuando estaba viva; todo el odio que se
tenía y lo imposible que era lograr aceptarse por ser ella misma.
-
“Gracias” - dijo Nadia con una sonrisa tímida. - “Gracias por elegir
estar conmigo, aunque eso te cueste la vida.”


Una historia sencilla, con un tema intenso; sin embargo, no lográs construir un encadenamiento de los hechos que conmueva: datos innecesarios o previsibles y las reacciones de los personajes son poco creíbles.
ResponderEliminarEl tono y los modos del narrador se quedan en el decir pero no alcanzan a contar. Narrar no es decir lo que pasa sino hacer que pase. Además, hay cambios en la focalización, forzados por lo que se quiere decir, que acentúan los defectos.
El tiempo es lineal. Es pobre el uso estético del lenguaje. La transformación de la realidad narrada resulta abrupta y poco creíble al final.
Rever construcción de oraciones, tiempos verbales, puntuación y párrafos, vocabulario, ortografía.
Nota: 5