"Espacio" - Joaquín Rovner



Espacio
ÚLTIMAS NOTICIAS, COMIENZA LA MISIÓN ESPACIAL DENOMINADA APOLO 11, CON DESTINO A LA LUNA.

16 de julio de 1969. El futuro estaba a la vuelta de la esquina. Hoy la Luna, mañana Marte, y más allá. Quién sabe cuánto más hay, quizás un millón, o 10 millones, o quizás…

-¿Me estás escuchando? Te he dicho que si te has decidido por qué ordenar- me dijo de repente.
-Lo siento, creo que pediré un café y unos huevos revueltos, ¿y tú?-
-Ya te dije que un café-
-Lo siento. Oye, ¿segura de que quieres pagar tú?-
-No pienses en ello Lance, no me es un problema-

Lance. Recuerdo la última vez que me llamó así, fue cuando surgió mi apodo, en esa salida al museo, cuando nos sacamos esa fotografía junto a una armadura medieval, y ella dijo “¿no deberías estar en tu armadura, Lancelot?”. No me pareció gracioso pero aun así me reí. Eventualmente me acostumbré, no tenía muchas alternativas, ya que ella les dijo a todos mis conocidos que me digan así. Igualmente no fue muy difícil, mejor que Lance era. Pero que ahora me llamara así significaba que ya no me hablaba con cariño o para bromear, era serio.

-¿No vas a tomar tu café?- me dijo. Miré a la mesa y ahí estaba, junto a los huevos. Le di un sorbo. -¿Qué tal está?-
-Bi… bien- me trabé un poco al hablar. Sabía porque estábamos ahí pero ella actuaba como si yo no lo supiera. -¿Y el tuyo?-
-Igual, podría ser mejor- dijo mientras le ponía un sobre de azúcar.

Ya sé que el café no era gran cosa, pero el lugar era muy bonito, estábamos en una mesa extensa completamente lisa, con algunos decorados redondos, como planetas. Era como tener al sistema solar al alcance de mi mano. Ojala hubiera sido así, todo lo que siempre quise, tan cerca pero a la vez tan lejos.

-¿Recuerdas la primera vez que vinimos aquí?- me dijo. -Fue poco después de tu cumpleaños-

No lo recordé hasta que dijo lo de mi cumpleaños. Acababa de comenzar mi nuevo trabajo en la oficina. Cuando terminé mi primer día ella fue a buscarme y fuimos a tomar café a la misma cafetería en la que nos encontrábamos en ese momento. Recuerdo como ella dijo que le gustó mucho, pero con el tiempo parecía que perdía interés. Aun así seguíamos yendo, aunque ahora su interés se convirtió en odio.

-Oye, no desperdicies mi invitación para tomar un café frío- me dijo, aunque al suyo le quedaba más de la mitad.
-Lo siento- Le di otro sorbo y empecé con los huevos. Se notaba como ninguno de los dos quería empezar la conversación. Esto desde el punto de vista de un tercero. Yo por mi parte no sé muy bien en que pensaba, quizás en mi trabajo, quizás en mi familia, cosas que pensaba por ese entonces. Quizás sólo pensaba en el espacio, como de costumbre. Tengo un ligero recuerdo de haberlo visto, ver al sistema solar en mis manos y al mirar por la ventana ver el campo de arena blanca con su torre voladora, y más allá el infinito, las estrellas en sus galaxias, desconocimiento. Bellísimo. Pero no era así, algo no cerraba, era casi perfecto.

-¿Cómo te está yendo en tu trabajo?-

Esa pregunta me resonó por un largo rato, no por la pregunta en sí, sino por lo que ocasionó. Me hizo darme cuenta de cómo eran las cosas.

-Bien- respondí cortante.
-¿Sigues trabajando con Celia? ¿Cómo le está yendo a ella?-
-No, y no sé cómo le va-

Podría haber sido tan rápido, podrías haber dicho lo que tenías que decir, te ibas y probablemente me hubiera quedado ahí hasta que me echen o hasta que muera de una sobredosis. Pero no tuviste el valor de haber hablado antes, terminó así por culpa tuya.

-Oh, qué pena. Hace tiempo que no sé nada de ella-. -¿La has vuelto a ver?-
-No- Mentí.
-Qué cortante- Justo como tú.
-…-
-¿No piensas decir nada más?-
-¿Debería?-
-Se supone, esperaba algún tipo de respuesta-
-¿Qué quieres que diga?-
-No sé, algo-
-Qué te parece si digo lo obvio, que estamos aquí sentados hace media hora por un motivo, pero no tienes las agallas para decirlo-
-¿Disculpa?-
-Me citaste aquí para hablar de algo, y en su lugar me preguntas por mi vida, alargando inútilmente la situación. ¿Por qué simplemente no dices lo que tienes para decir?-
-¿Es eso lo que quieres? ¿Solo te importa saber qué es lo quiero decirte?-
-…-
-Respóndeme-
-… Si-
Nos quedamos en silencio hasta que de su bolso sacó un libro.
-Es el libro que me regalaste en nuestro primer aniversario, ¿lo recuerdas?-
-… Sí-
-Quiero que lo tengas-
-Es un regalo, por más que hayamos terminado sigue siendo tuyo.
-Lo sé, pero quiero regalártelo- Lo acercó a mí.
Al principio dude, pero termine tomándolo.
-Debería irme, y tú también- Me dijo.
-…-
-Adiós Lance- Me dio un beso en la mejilla.
-Adiós, Luna-

Lo siento.
Siento haber provocado que me dieras el libro, tú le hubieras dado un uso mejor que juntar polvo mientras veo eternamente las estrellas.

Todo podría haber sido más fácil ¿sabes? Si tan solo hubieras hablado antes, no era tan difícil ¿o sí? No, no es tu culpa, no es culpa de Celia, no es culpa de nadie más que mía. Toda mi vida no es más que odio y sueños frustrados, y se los adjudique a ustedes, cuando lo único que hicieron fue estar, cuando todo el odio que les tuve no era hacia ustedes, nunca lo fue. 
No espero su perdón, solo que sepan que lo siento. Si me hubiera dado cuenta antes…
Lo siento.

Comentarios

  1. Es evidente el intento de construir un relato que fuera más allá de lo literal e involucrara al lector de manera activa. Sin embargo, el resultado es confuso, porque hay sobreentendidos sobre el vínculo, los sentimientos del protagonista y la conexión con “el espacio”. Además desconcierta el acento puesto en el sobrenombre y la ambivalencia en las reacciones que provoca en el protagonista.
    Hay una intención de romper el tiempo lineal, pero no está logrado. Sí, el extrañamiento y la verosimilitud.
    Rever tiempos verbales, puntuación, vocabulario. Revisar el uso de raya de diálogos, y aclaraciones del narrador en ellos; el uso incorrecto afecta la compresión, confunde y hace que se pierda una lectura fluida.
    Nota: 7 –

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