"El último atardecer" - Juan Cruz Marot

El último atardecer
Antes de estar encerrado en esta repugnante prisión yo era uno de los comerciantes más conocidos en todo el imperio chino tenía poder, prestigio y el respeto de mis colegas. Ahora no tengo nada de eso el prestigio que tanto gozaba se desvaneció, el poder que siempre desee desapareció de un dia para el otro y el respeto de mis colegas se perdió completamente. En este viejo diario dejare mi historia para el que la lea sepa que no me quedó otra opción.
Durante la guerra del opio dirija una gran compañía de comercio llamada “La perla del imperio” ubicada en
fāng kǒng qián, sin pensarlo dos veces fui a visitar a Ling este era un hombre de estatura promedia, castaño y con una gran cicatriz en el ojo derecho. Nos reunimos en una casa abandonada a las afueras de la ciudad y estuvimos dos horas negociando los acuerdos del trato, en este caso tenía que ir hacia la provincia de Sichuan y luego regresar a Hebei con el producto. Ling me acompañaría en el viaje ya que esta era mi primera vez y no conocía el camino por esto él se llevaría una pequeña parte de las ganancias y yo me quedaría con el resto, el viaje duró catorce días y nos llevó a través de diez provincias hasta llegar a la provincia de Sichuan donde nos encontraríamos con el contacto de Ling. Partimos el 18 de octubre y llegamos el 1 de noviembre estos 14 fueron los días más largos de toda mi vida, durante el viaje no hable mucho con Ling, él era un hombre muy callado y yo estaba pensando en los viejos tiempos cuando la compañía generaba grandes ganancias y no tenía que recurrir a contratos ilegales para salir adelante. Cuando llegamos a Sichuan eran las tres de la mañana y nos alojamos en una posada humilde, al amanecer partimos al centro de la ciudad donde nos encontraríamos con el contacto de ling. Al llegar al punto de encuentro Ling me dijo que me quedara afuera y que no hablara con nadie al terminar de decirme esto entró el edificio y estuvo media hora dentro, al salir me hizo una seña y con eso entendí que el contrato estaba hecho. No me atreví a preguntarle de que había hablado con el hombre quizás porque no quería saberlo. Al cabo de dos horas comenzaron a salir hombres con sacos en sus espaldas y comenzaron a cargar una carretilla que estaba estacionada detrás del edificio, Ling que se encontraba a mi lado me dijo que partimos a las dos de la mañana para evitar los puestos policiales de la zona, cuando los hombres terminaron de cargar la carreta nos dirigimos a la posada para descansar antes de partir esa noche estaba nervioso así que no pude dormir nada, el reloj marcaba las dos en
Hebei era una de las más grandes de toda China, pero
estaba en una situación económica complicada provocada
por la guerra y el comercio ilegal del opio. Las deudas se
acumulaban con los prestamistas y cada vez amenazaban
mas y mas con destruir la compañía, en esta situación cada vez más complicada busque ayuda
de otras compañías pero todas se negaban rotundamente por el simple hecho de que yo estaba
en contra del comercio del opio. Al pasar los meses me estaba quedando sin ideas asi que
tuve que recurrir a la única opción que podría salvar a la compañía, recurrir al comercio del
opio. Uno de mis trabajadores conocía a un sujeto muy extraño llamado Ling Fu que podría
conseguir un contrato que nos daria cientos de

El último atardecer
punto y me encargue de despertar a Ling, luego salimos a buscar la carreta. Cuando llegamos había un hombre escondido en las sombras y nos dijo que todo estaba listo también nos dijo que caminos teníamos que tomar para evitar a la policía luego de esto el hombre nos deseó buena suerte y se retiró. Cuando el hombre se fue nosotros partimos, seguimos los caminos indicados y logramos salir de la ciudad sin problema. Durante la mitad del viaje no paso nada interesante, fue tranquilo y las personas que nos encontramos en el camino fueron hospitalarias y muy amables. Cuando estábamos por llegar a Hebei una patrulla policial nos paró para hacernos unas preguntas, Ling ya me había avisado con anterioridad que si eso llegaba a pasar yo me tenía que mantener tranquilo y no mostrar señales de pánico así los policías no sospecharan pero y no estaba acostumbrado a estas situaciones así que un policía nospreguntóqueteníamos detrásdelacarretaLingnocontestóycuandoelpolicíaabriólos cajones que portaban el opio Ling salió corriendo al bosque que estaba al lado del camino, yo intente escapar pero un policía me golpeó en la cabeza dejándome inconsciente, cuando desperté estaba en esta cárcel, encerrado como un animal salvaje sin esperanza, yo sabía que la pena de tráfico de opio era la muerte así que me prepare para el dia de mi condena. Me gustaria volver al pasado para no aceptar el trabajo pero se que es imposible, espero que Ling este bien en cuanto a mi estos son mis ultimos momentos vivo lo único que me queda por hacer es esperar.
Fin. 



Comentarios

  1. El cuento fue leído en el aula virtual, tal como me indicaras.

    Planteás una idea sencilla y clara, pero en la que los hechos resultan muy previsibles y se resuelven con una facilidad que resulta ingenua para el contexto en que se ubican. Además se da mucha información, incluso innecesaria, no se introducen indicios ni se involucra al lector que recibe todo "masticado".
    El tiempo es lineal. Es pobre el uso estético del lenguaje.
    Rever construcción de oraciones, tiempos verbales, puntuación y párrafos, vocabulario, ortografía.
    Nota: 6-

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