Gerónimo Guillotti
Vuelo negro
Eran las seis y veinte de la tarde cuando salía de la comisaría. El inspector Yermolinsky tomó mi declaración una hora mas tarde de aquel atroz escenario. Mi hermano, Santiago, había sido asesinado en la calle Paraguay al 3600, lo vi con la cabeza tendida en el pavimento en un río de sangre que reflejaba mi cara de estupefacción. Visualicé una delicada pluma negra que se encontraba clavada en el centro de su pupila izquierda. "Vuelo negro" leí en una nota adjunta en su puño color carmesí.
Cuando los peritos llegaron a la escena del crimen, eran las cinco y media; y sin dudar me despidieron hacia el piso donde me maniataron con sus esposas. Diez minutos después llegué a la comisaría donde bien me recibió el inspector Yermolisnky. Aclarada la situación, me dejó salir luego de cuarenta minutos de arduo interrogatorio. Según me informó, el asesino llevaba consigo un sobretodo negro y una máscara de cuervo.
Pasó el tiempo y ya eran las siete de la tarde, caminé por un callejón oscuro a la luz de la luna llena, un vuelo negro pasó por encima mio. Vi un hombre de mediana estatura que se camuflaba con la noche, me arrodillé y sentí como una gota de sudor acumulada por el miedo rozaba sutilmente la sien. Cayó una pluma negra al suelo, fue entonces cuando acepté mi destino.

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