Enzo Capellino
Había una vez un joven recluta de veinte años llamado Li. Él fue asignado a un batallón de infantería en la frontera oriental entre China y Japón.
Su tarea era la de suministrar munición a los emplazamientos de ametralladora apostados en el puente Marco Polo.
Un día por la mañana su escuadrón fue sorprendido, por lo que parecía un uniformado, sin embargo este traía un un distintivo color marrón caqui que de inmediato abrió fuego contra la posición de Li.
El combate fue muy corto, pero a los pocos minutos de haber cesado el fuego, el escuadrón divisa a la lejanía, lo que parecía cuatro escuadrones de seis personas, cada uno moviéndose muy rápido a través de la hierva.
Este movimiento y la cantidad de personas descolocaron a las posiciones el escuadrón de Li, lo que provoco que en poco tiempo las ametralladoras quedaran sin operarios, en ese momento Li dejó las cajas llenas de munición al lado de una de una ametralladora pesada y se dispuso a repeler la ofensiva enemiga. Era tal la cantidad de rondas disparadas por él que pudo retrasar el avance y obligar a los japoneses a emprender la retirada. Dada esta hazaña los compañeros restantes de Li lo llamaron como el Dragón del Oriente.
Su tarea era la de suministrar munición a los emplazamientos de ametralladora apostados en el puente Marco Polo.
Un día por la mañana su escuadrón fue sorprendido, por lo que parecía un uniformado, sin embargo este traía un un distintivo color marrón caqui que de inmediato abrió fuego contra la posición de Li.
El combate fue muy corto, pero a los pocos minutos de haber cesado el fuego, el escuadrón divisa a la lejanía, lo que parecía cuatro escuadrones de seis personas, cada uno moviéndose muy rápido a través de la hierva.
Este movimiento y la cantidad de personas descolocaron a las posiciones el escuadrón de Li, lo que provoco que en poco tiempo las ametralladoras quedaran sin operarios, en ese momento Li dejó las cajas llenas de munición al lado de una de una ametralladora pesada y se dispuso a repeler la ofensiva enemiga. Era tal la cantidad de rondas disparadas por él que pudo retrasar el avance y obligar a los japoneses a emprender la retirada. Dada esta hazaña los compañeros restantes de Li lo llamaron como el Dragón del Oriente.


Comentarios
Publicar un comentario