Jacqueline Pagliaro


Allí estaba ella, en la oscuridad absoluta, buscando a las personas que se le iban a unir. Sin control de si misma, con el alma tan dedicada a su labor, entregada a ese vacío infinito. Nada más que oscuridad.
Ese momento, ese momento en el que su ser ya había perdido toda clase de humanidad, de luz, de emociones. Ese fue el instante, allí se dio cuenta que iba a pasar la eternidad con un solo trabajo, buscar las almas más oscuras para unirlas a su persona. A aquellas puras, llenas de bien, las corrompería hasta la oscuridad absoluta, generando así un número infinito de almas sin capacidad de amar, de sentir, para unirse a ella en un ciclo sin parar, que iba a durar hasta el final del mundo.






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